¿Existe vida microbiana en Marte?

El pasado 18 de Febrero, como parte de la misión Mars 2020 del Programa de Exploración de Marte de la NASA, el rover Perseverance aterrizó en Marte en un antiguo delta en el cráter Jezero, por donde alguna vez en el pasado de este planeta pudieron discurrir ríos. Se trata, por tanto, de una zona rica en sedimentos y propicia para la búsqueda de biofirmas 1. Entre los objetivos perseguidos en esta misión, se encuentran la identificación de ambientes que pudieron albergar vida microbiana, así como la búsqueda de biofirmas, es decir la identificación de signos de posible vida microbiana en esos ambientes habitables. Entre las diversas herramientas que están incorporadas en el rover, se encuentra un taladro que perforará el suelo marciano y recolectará muestras que se sellarán y se analizarán en la Tierra, una vez que sean recogidas y traídas por una misión futura.

Zona de aterrizaje del rover Perseverance en el cráter Jezero. Crédito: H. Hargitai bajo licencia  Creative Commons Attribution-Share Alike 4.0 International.

Perseverance es la segunda misión que busca biofirmas en el planeta Marte, después de que lo hicieran allá por la década de 1970 las sondas Vikings. En una de las pruebas realizada por ambas sondas para detectar vida microbiana, a la que se le denominó Labeled Release (LR) 2, se obtuvieron sorprendentemente resultados positivos con respecto a dicha detección. Este experimento consistía en recolectar una muestra de suelo marciano y añadirle nutrientes con carbono-14 radiactivo. De esta manera y a través de esta prueba, en el caso de que existiera vida microbiana, estos microorganismos metabolizarían los nutrientes añadidos y generarían gases como consecuencia de este proceso metabólico. Estos gases generados estarían compuestos por el carbono radiactivo, y su detección en las muestras de dichos gases, sería un indicador de la existencia de vida microbiana en el suelo marciano. A pesar de ello, hay que destacar que a través del resto de pruebas llevadas a cabo por dichas sondas, no se detectaron moléculas orgánicas, por lo que se determinó que el conjunto de las pruebas no fueron concluyentes para aseverar la existencia de vida microbiana en Marte. Tal y como diría el célebre Carl Sagan a través de la serie Cosmos, «afirmaciones extraordinarias requieren evidencia extraordinaria».

Una ilustración del rover Perseverance de la NASA aterrizando de forma segura en Marte. Créditos: NASA / JPL-Caltech.

Hoy día se sabe, a través de las investigaciones científicas realizadas hasta el momento, que la combinación de la radiación solar ultravioleta, la extrema sequedad y la química de la superficie marciana hacen que sea muy difícil la existencia de microrganismos vivos en el suelo marciano. De hecho, en experimentos de laboratorio recreando las condiciones marcianas, Jennifer Wadsworth y Charles Cockell, investigadores de posgrado en astrobiología de la Universidad de Edimburgo, Escocia, determinaron que la existencia de percloratos en la superficie de Marte, junto a las bajas temperaturas, hacen que estos se comporten como auténticos bactericidas. En tales circunstancias, es difícil que la vida microbiana pueda abrirse paso, reduciendo considerablemente también la probabilidad de una posible contaminación con vida microbiana terrestre a través de las misiones enviadas al planeta rojo. Por lo tanto, parece ser que de haber vida microbiana en Marte, lo más factible sería encontrar esta en el subsuelo marciano, a determinadas profundidades donde se pueda encontrar agua líquida. Bajo estas condiciones, la vida microbiana estaría resguardada de la intensa radiación ultravioleta a la que se vería sometida si se encontrara directamente expuesta en la superficie.

En relación a la posibilidad de la existencia de vida microbiana en Marte, no podemos olvidar la noticia que saltó a los medios de comunicación en 1996, cuando un equipo de investigadores liderado por David S. McKay detectó moléculas orgánicas complejas y posibles microfósiles de bacterias en el meteorito ALH 84001 (Allan Hills 84001) procedente de Marte encontrado en la Antártida. Estudios posteriores realizados en 1998 por investigadores de la Scripps Institution of Oceanography rebatieron esta hipótesis, al comprobarse mediante pruebas realizadas mediante carbono-14, que las moléculas orgánicas complejas encontradas podrían estar ahí por contaminación de las moléculas orgánicas existentes en los alrededores del lugar del impacto del meteorito. A pesar de estos resultados, algunos científicos como Chris McKay de la NASA han sugerido que el choque de cometas o meteoritos de ciertas dimensiones contra la Tierra o Marte durante miles de millones de años, han podido originar eyecciones de material en el espacio. Pequeñas fracciones de este material habrían podido finalmente caer en el otro planeta, favoreciendo el posible intercambio de moléculas orgánicas o incluso de posible vida microbiana, lo que se conoce con el nombre de panspermia.

Vista microscópica de la estructura interna del meteorito ALH84001 procedente de Marte y encontrado en la Antártida. Créditos: NASA.

Sea como fuere, uno de los dilemas que han saltado a la palestra en relación a la búsqueda de vida microbiana endógena en otro planeta, es que si finalmente se acaba encontrando, ¿no deberíamos de evitar cualquier tipo de interacción con ella? Por otro lado y en un sentido diametralmente opuesto, dado que las técnicas aplicadas de protección planetaria en estas misiones son muy costosas3, se ha sugerido que dichos protocolos deberían ser más laxos, lo cual facilitaría abaratar el coste de las misiones. Dicha propuesta se basa en la asunción de que en futuras misiones tripuladas, evitar la posible contaminación de Marte con microorganismos terrestres sería una labor muy difícil de llevar a cabo.

Sin duda alguna, Marte junto a algunos de los satélites de Júpiter y Saturno, como pueden ser Europa y Encélado respectivamente, son de los mejores candidatos para poder encontrar vida fuera de la Tierra, aunque solo sea vida microbiana. De ser así, se nos plantea otra pregunta aún más sugerente, ¿sería un tipo de bilogía similar a la que conocemos, o por el contrario, sería completamente diferente hasta el punto de tener verdaderas dificultades en reconocer e identificar biofirmas?

1 Una biofirma es cualquier sustancia —como un elemento, isótopo, o molécula, o fenómeno— que proporciona pruebas científicas del pasado o del presente de la vida.

2 Gilbert Levin, el investigador principal que trabajó en el experimento Labeled Release, sostiene que verdaderamente se encontró vida microbiana en Marte y publicó un artículo en el año 2019 en la revista Scientific American en el que explica su teoría.

3 Aproximadamente un 30 % del total del presupuesto de la misión. Estas técnicas de protección planetaria son definidas por la Comisión de Investigaciones Espaciales (COSPAR).

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